© 2019 by Emir Gómez Farah. All rights reserved.

BECERRO DE ORO

A lo largo de los años hemos encontrado distintos formatos y versiones del popular “becerro de oro”, cuyo origen remonta al libro bíblico Éxodo. En aquel relato se representa un becerro venerado por israelitas que habían huido de Egipto. Se trataba de un objeto de culto construido por ellos, un falso ídolo alabado por el pueblo, al pie del monte Sinaí y en ausencia de Moisés.

Hoy 34 siglos después seguimos adorando materia inerte bajo esa forma de ídolo. Son objetos que nosotros mismos constituimos al generar una cosificación simbólica. El Becerro de Oro actualmente está re significado en todos aquellos dispositivos electrónicos que transmiten luz e imagen en movimiento, que anulan nuestra introspección e idiotizan a la sociedad, alejándola del propio estimulo de la razón y de la esencia espiritual del hombre.

En esta exposición vemos un claro ejemplo a través de la televisión, un becerro que todos consumimos en nuestro día a día y que generamos culto a su alrededor por todo aquello que nos transmite. ¿Pero realmente quién mira a quién? En dicho acto hay dos partes implicadas, la persona y el objeto plástico.

Vemos obra que nos lleva a pensar en esa estática televisiva pero también vemos otra que refleja el detalle, la vibración de la luz y los colores que nos imponen e hipnotizan. Por último el objeto en sí, abierto... nos invita a reflexionar qué es lo que hay dentro nuestro. ¿Qué hay en nuestra propia caja?¿Brillo hacia lo demás y una verdad entrelineas?¿Sobreinformación vacía de contenido? Lo que busca este Becerro es la reconexión con el verdadero yo y nuestro verdadero sentido y conexión universal, oculta detrás de nuestras pantallas.

Curaduría Sol Camila Quiñones

Instalación dispositivo televisivo